
Hoy está lloviendo mucho y la temperatura ronda los 3 ºC. He decidido caminar -noto que, si no camino todos los días, no consigo trabajar bien-, pero sopla un viento fuerte y, al cabo de diez minutos he vuelto al coche. He cogido el periódico en el buzón: nada importante, excepto las cosas que, según han decidido los periodistas, debíamos saber y seguir y respecto de las cyaes debíamos adoptar una posición. Voy a leer los mensajes electronicos en el ordenador. Nada nuevo, algunas decisiones sin importancia, que reselvo en poco tiempo. Pruebo a practicar un poco el arco y las flechas, pero sigue el viento, por lo que resulta imposible. Ya he escrito mi libro bienal, que esta vez se titula El Zahir y aún faltan unas semanas para su publicación. Ya he escrito los artículos que publico en internet. Ya he hecho el boletín de mi pagina en la red. Me han hecho una exploración del estómago que por fortuna no han detectado anomalía alguna (me asustaron mucho con la historia del tubo que entra por la boca, pero no es nada terrible). He ido al dentista. Los billetes del próximo viaje en avión, que estaban retrasándose, han llegado por correo urgente. Hay cosas que debo hacer mañana y cosas que acabé de hacer ayer, pero hoy... Hoy no tengo absolutamente nada en lo que centrar la atención. Me asusto: ¿no debería estar haciendo algo? En fin, si quiero inventar trabajo, no es necesario demasiado esfuerzo: siempre tenemos proyectospor realizar, bombillas que cambiar hojas secas que barrer, ordenar libros, organizar los archivos en el ordenador, etcétera, pero, ¿y si encarara el vacío total? Me pongo un gorro, ropa térmica, un impermeable y salgo al jardín: así vonseguiré resistir el frio durante las cinco o seis próximas horas. Me siento en el césped mojado y empiezo a enumerar mentalmente lo que me pasa por la cabeza:
A) Soy inútil. en este momento, todo el mundo está ocupado trabajando intensamente.
Respuesta: también yo trabajo intensamente, a veces, doce horas al dia. Hoy, por casualidad, nada tengo que hacer.
B) No tengo amigos. Estoy aquí solo, soy uno de los más famosos escritores del mundo y no suena el teléfono. Respuesta: claro que tengo amigos, pero saben respetar mi necesidad de aislamiento cuando estoy en el viejo molino en St. Martin (francia)
C) Tengo que salir a comprar pegamento. Sí, acabo de recordar que ayer faltaba pegamento. ¿Y si cogiera el coche y fuese a la ciudad más próxima? Y en ese pensamiento me detengo. ¿Por qué es tan difícil quedarse como estoy ahora, sin hacer nada? Una serie de pensamientos me pasa por la cabeza: amigos que se preocupan por cosas que aún no han sucedido, conocidos que saben ocupar cada minuto de su vida con tareas que me parecen absurda, conversaciones sin sentido, llamadas largas de teléfono para no decir nada importante. Jefes que inventan trabajo para justificar sus cargos, empleados que sienten miedo, porque no les han dado nada importante que hacer ese día y eso puede significar que han dejado de ser útiles, madres que se torturan porque sus hijos han salido, estudiantes que se torturan por los estudios, pruebas y exámenes. Entablo una larga y difícil lucha conmigo mismo para no levantarme y acercarme a la papelería a comprar la cola qyue me hace falta. La angustia es inmensa, pero estoy decidido a quedarme aquí, sin hacer nada, por lo menos unas horas. Poco a poco, la ansiedad va cediendo el lugar a la contemplación y empiezo a escuchar a mi alma. Estaba loca por conversar conmigo, pero yo vivo ocupado. El viento sigue soplando con mucha fuerza, sé que hace frío, llueve y mañana tal vez necesite comprar pegamento. No estoy haciendo nada y estoy haciendo la cosa más importante de la vida de un hombre: estoy escuchando lo que necesitaba oír de mí mismo.
Thursday, 20 March 2008
Un día cualquiera de Enero de 2005
Written by Paulo Coelho, 2007 Como el río que fluye [ Pensamientos y Reflexiones 1998 - 2005 ]
Opinión de Azael Dulac L. a las.... 3/20/2008 10:07:00 pm
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